Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT)
Encuentras que cuanto más intentas no pensar en algo difícil, más ese pensamiento regresa? ACT propone un enfoque diferente: en lugar de luchar contra pensamientos y emociones dolorosos, aprende a hacerles espacio — y vive en línea con lo que realmente te importa.
¿Cómo funciona?
ACT combina la práctica de la atención plena con trabajo sobre valores. La terapia te ayuda a aflojar el agarre que los pensamientos difíciles tienen sobre ti — no eliminándolos, sino cambiando tu relación con ellos. Aprendes a observar tus pensamientos como nubes en el cielo, en lugar de identificarte con cada uno. La segunda parte del trabajo es descubrir qué da verdaderamente significado a tu vida — y dar pasos en esa dirección, incluso si la ansiedad te acompaña.
¿Cómo es una sesión?
Las sesiones de ACT son informales y a menudo implican ejercicios basados en la atención plena, metáforas y experimentos conductuales. Tu terapeuta podría pedirte que intentes una breve práctica de atención plena o preguntar qué harías realmente si la ansiedad no estuviera en el camino. La duración de la terapia es flexible — de una docena a varias docenas de sesiones, según tus necesidades.
¿Quién se beneficia más de ACT?
ACT es efectiva para muchas dificultades, especialmente donde la lucha contra emociones se ha convertido en una fuente de sufrimiento en sí misma:
- ansiedad y preocupaciones que paralizan la acción
- depresión, especialmente recurrente
- dolor crónico y enfermedad física
- agotamiento profesional y falta de sentido
- problemas de autoestima
- perfeccionismo y autocrítica excesiva
Preguntas frecuentes
¿Es ACT lo mismo que meditación?
La atención plena es una parte importante de ACT, pero la terapia es mucho más que eso. Más allá de la práctica de la atención plena, trabajas en tus valores, tu relación con los pensamientos y cambios de vida concretos. Tampoco necesitas experiencia de meditación.
ACT habla de aceptación — ¿significa que tengo que aceptar mi sufrimiento?
La aceptación en ACT no significa resignación o rendición ante el dolor. Significa dejar de luchar agotadoramente contra lo que no puedes controlar — para tener energía para lo que sí puedes.